Por qué no te conviene depender solo de plataformas (y no tener tu web propia)
Vender solo por Mercado Libre, Instagram o una tienda en una plataforma que cobra mes a mes tiene un costo oculto: no es tu casa. Es el living de otro. Y cuando las cosas se ponen feas (menos ventas, crisis, que no te alcanza), seguís pagando igual. O dejás de pagar y perdés todo.
La realidad en Argentina y Latinoamérica
100%
De lo que construíste en la plataforma puede desaparecer si dejás de pagar
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Clientes que te pertenecen si la plataforma cambia las reglas
Todos los meses
Pagás aunque no vendas ni un peso
Tuyo
Una web propia es un activo que nadie te quita
Qué pasa cuando solo estás en plataformas
En Argentina, España y toda Latinoamérica es común arrancar vendiendo por Mercado Libre, Instagram, una tienda en Tiendanube o similar, o una página en Facebook. Está bien para arrancar. El problema es quedarse ahí para siempre y creer que “tener presencia” es lo mismo que tener tu presencia.
El riesgo real
Dejás de pagar el plan y te borran
Cuando no tenés ventas, el primer instinto es recortar: “Este mes no pago la tienda”, “Bajo el plan de Instagram”, “Cierro la tienda en la plataforma”. El problema es que en esa plataforma estaba todo: tu catálogo, tus clientes, tu historial. Dejás de pagar y dejás de existir ahí. Volver a subir todo, recuperar posición y confianza cuesta el doble.
Y si seguís pagando pero no vendés, estás pagando alquiler por un local que no te genera ingresos. Mes a mes. Año a año.
La trampa del “sin ventas”
Si no vendés, pagás igual. Si vendés, también pagás
Los planes mensuales no perdonan. Mal mes, buen mes, crisis, vacaciones: la plataforma cobra. En culturas latinas, donde el flujo de caja es errático y los primeros años del negocio son una montaña rusa, comprometerte a pagar todos los meses puede ahogarte justo cuando más necesitás respirar.
Una web propia se paga una vez (o en cuotas acotadas). Después es tuya. No hay “dejá de pagar y desaparecés”.
Por qué te pueden dejar de exponer
Las plataformas no te deben nada. Su negocio es el algoritmo, la publicidad y los planes premium. Si mañana cambian las reglas (como pasó con Instagram y Facebook en los últimos años), tu alcance puede caer en picada. No es personal: es el modelo. Vos no tenés la llave de tu propia vitrina.
Caso 1
Cambian el algoritmo y tu contenido deja de mostrarse
Pasó con miles de negocios en Instagram y Facebook. De un día para el otro, tus seguidores dejaron de ver tus publicaciones. No es que tu producto sea malo: es que la plataforma prioriza a quien paga anuncios o a cierto tipo de contenido. Vos quedás a merced de eso.
Caso 2
Te sacan del marketplace o te bajan la visibilidad
En Mercado Libre y similares, las reglas de posicionamiento y hasta de permanencia cambian. Si no cumplís algo que ellos deciden después, o si priorizan a otros vendedores, tu negocio pierde visibilidad. No tenés un lugar propio al que mandar a tu cliente: dependés del “mostráme” de la plataforma.
Caso 3
Suben los precios del plan y no te cierra
Muchas plataformas de tienda o de reservas suben la cuota con el tiempo. Cuando el costo mensual deja de tener sentido para tu volumen de ventas, tenés que elegir entre seguir pagando de perdida o bajar la persiana digital. Con una web propia, no hay “plan” que te suban: pagás alojamiento web y dominio (poco) y listo.
Argentina y Latinoamérica: por qué duele más
En economías volátiles, comprometerte a gastos fijos mensuales en dólares o euros es un riesgo enorme. Un mes sin ventas no es raro; un año de planes que no se pagan solos con ingresos, sí. Sumale devaluaciones, restricciones o que simplemente el negocio tarda más en despegar: la cuota que “no era nada” se vuelve un lastre. En cambio, una web que es tuya se paga una vez (o en pocas cuotas) y dejás de tener ese compromiso de por vida con la plataforma.
Lo que escuchamos de emprendedores en Argentina
“Dejé de pagar la tienda y perdí todo el trabajo de años”
Catálogo, fotos, descripciones, reseñas. Cuando volvés, arrancás de cero. Con una web propia, nadie te “borra” por no renovar un plan.
“Pago el plan todos los meses y no vendo nada”
El peor escenario: gastás para “estar” pero la plataforma no te trae clientes, y vos seguís pagando. Con tu web, el único costo recurrente es alojamiento web y dominio (mínimo) y la página sigue siendo tuya aunque no vendas un mes.
“Me cambiaron el algoritmo y dejé de aparecer”
Tu negocio depende de que un algoritmo te muestre. Si tenés tu web, podés seguir invirtiendo en Google, redes o boca a boca sin que un tercero decida si te ve o no.
Qué tener en cambio
No se trata de borrar Mercado Libre o Instagram: se trata de no depender solo de eso. Tu web propia es el lugar que nadie te quita. Ahí ponés tu dominio, tu historia, tu catálogo o tus servicios, y desde ahí derivás a WhatsApp, a Mercado Libre o a donde quieras. Pero el centro es tuyo.
Ventaja 1
Sin cuota mensual obligatoria
Pagás la web (o la financiás en pocas cuotas). Después solo mantenés dominio y alojamiento web, que son centavos comparado con planes de tienda o publicidad. No hay “si no pago este mes, desaparezco”.
Ventaja 2
Nadie te baja la persiana
Ningún algoritmo puede decidir dejar de mostrarte. Tu URL es tuya. Podés seguir sumando contenido, mejorando el posicionamiento en Google y atrayendo gente sin depender de que una plataforma te ponga en el feed.
Ventaja 3
Funciona aunque no vendas un mes
Mal mes, crisis, vacaciones: tu web sigue ahí. No tenés que elegir entre “pagar el plan” o “comer”. Es especialmente importante en Argentina y Latinoamérica, donde el flujo de caja no siempre es estable.
Conclusión: no te cases con una plataforma
Usá Mercado Libre, Instagram, lo que te sirva para vender. Pero no pongas todos los huevos en la canasta de quien te cobra mes a mes y puede dejarte de mostrar o subirte el precio. Tu web propia es el activo que nadie te quita y que no te obliga a pagar todos los meses aunque no tengas ventas.
En culturas latinas, y sobre todo en Argentina, donde el contexto económico cambia rápido, tener algo que es tuyo de verdad (tu dominio, tu página, tu contenido) te da paz y libertad. No es solo estrategia: es no depender de que un tercero decida si este mes podés seguir existiendo online.
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